¿Qué es la Obesidad?
La
Obesidad puede definirse, como una situación
en la cual existe un exceso de peso, debido a la acumulación
anormal o excesiva de la grasa corporal. Esta enfermedad
es considerada por la OMS (Organización Mundial
de la Salud), como la segunda causa de muerte prevenible,
después del consumo de tabaco.
Es una enfermedad crónica, progresiva, costosa,
que se asocia a numerosos trastornos o enfermedades
(co-morbilidades), que se agravan con la severidad de
la obesidad y mejoran, casi siempre, cuando la obesidad
es tratada de forma adecuada. La incidencia de la obesidad,
se duplicado dramáticamente en la última
década. Más de un tercio de la población
mundial adulta tiene algún grado de sobrepeso
u obesidad.
La obesidad en niños y adolescentes también
está aumentando constantemente. La forma más
práctica para conocer el grado de obesidad de
un individuo, es calcular el Indice de Masa Corporal.
Esto es, una relación entre peso y la altura.
Se obtiene al dividir el peso en kilos, entre el cuadrado
de la altura en metros IMC= Kg./m2. Así tenemos
que cada persona puede tener diferentes grados de severidad
de la obesidad, según el IMC (Kg./m2).
Categoría |
Valores
de IMC |
Normal |
-25 |
Sobrepeso |
25
- 27 |
Leve |
27
- 30 |
Moderada |
30
- 35 |
Severa |
35
- 40 |
Mòrbida |
40
- 50 |
Super
Obesidad |
50
- 60 |
Sùper
/ Sùper Obesidad |
+60 |
Comité
de Standard: Sociedad Americana de Cirugía
Bariátrica.
Obes. Surg. 7:523, 1997
La Obesidad Mórbida u Obesidad Clínicamente
Grave, es cuando se alcanza el punto,
en el cual aumenta significativamente el riesgo de
padecer o se padece, una enfermedad o co-morbilidad,
producto del exceso de peso exagerado, pudiendo ocasionar
muchas veces invalides y hasta la muerte. Por lo general,
la obesidad mórbida es una condición
donde se tiene un exceso de peso mayor a 30Kg y un IMC superior a 35. Es una enfermedad crónica, lo
cual significa que sus síntomas se van acumulando
poco a poco durante un lapso extendido de tiempo.
El termino de Cirugía Bariátrica proviene
del griego "baros",
que significa peso y de “iatrein”,
tratamiento. Esta cirugía no es "Cirugía
Endocrina" porque las glándulas
de secreción interna (como tiroides, paratiroides,
páncreas, y suprarrenales) ni están
enfermas, ni se opera sobre ellas. Tampoco es, ni
debe considerarse, como una "Cirugía
Estética ó Cosmética",
pues el fin de esta cirugía es hacer perder
peso para evitar las complicaciones de la obesidad
y no resecar grasa y piel o aspirar la grasa. Los
beneficios estéticos son importantes pero son
secundarios en esta cirugía.
La
amenaza de la Obesidad Mórbida para la salud
La obesidad mórbida conlleva riesgos y acorta
la esperanza de vida. En las personas cuyo peso sobre
pasa el doble de su peso corporal ideal, el riesgo
de muerte prematura se duplica, en relación
con las personas no obesas. El riesgo de muerte por
diabetes o ataques cardíacos es de 5 a 7 veces
mayor. Algunas de las enfermedades o co-morbilidades
más frecuentemente asociadas con la Obesidad
Mórbida son:
La Hipertensión
arterial y enfermedades cardíacas: el sobrepeso corporal disminuye la capacidad de funcionamiento
adecuado del corazón. La hipertensión
(presión sanguínea alta), puede producir
derrames cerebrales, así como infartos al corazón
y daño a los riñones.
La Diabetes Tipo 2: las personas obesas desarrollan una resistencia a
la insulina, sustancia que regula los niveles de azúcar
en la sangre. Con el tiempo, el alto contenido de
azúcar resultante en la sangre puede causarle
serios daños a las arterias, produciendo obstrucción
en los vasos del corazón, riñones, cerebro
y extremidades.
La Osteoartritis: El peso adicional aplicado a las articulaciones, especialmente
a las rodillas, tobillos, cadera y a la columna, ocasionan
su rápido desgaste, acompañado de dolor
e inflamación, pudiendo ocasionar problemas
de hernias discales y menor movilidad articular.
La Apnea obstructiva
del sueño, problemas respiratorios y ronquidos: los depósitos de grasa en la lengua y el cuello
pueden causar obstrucción intermitente del
paso del aire por las vías respiratorias. Dado
que esta obstrucción se aumenta cuando se duerme
boca arriba, es posible que usted se tenga que despertar
con frecuencia roncando, para reacomodarse en la cama.
La reducción de sueño resultante a menudo
produce adormecimiento en el día y dolores
de cabeza.
Las Dislipidemias: son una serie de trastornos en las substancias grasas
de la sangre. Una forma común de dislipidemia
es la que a menudo se denomina “colesterol alto”.
Sin embargo, la dislipidemia es un término que
engloba a todos los problemas de salud relacionados,
como resultado de tener un exceso de ciertos lípidos
o escasez de ciertos tipos de estos. El peligro está
cuando los lípidos comienzan a acumularse en
las paredes de las arterias, junto a las plaquetas y
otros detritos, entonces comienzan a causar el engrosamiento
obstrucción y endurecimiento de éstas.
Algunas arterias terminan, literalmente obstruidas;
a esta condición la denominan los médicos
ateroesclerosis.
Reflujo gastroesofágico
y acidez estomacal: los ácidos
cumplen su función en el estomago y raramente
causan problemas cuando permanecen en este. Cuando hay
fuga de ácido hacia el esófago, a través
de una válvula debilitada o sobrecargada en la
parte superior del estomago, ocasiona el denominado
reflujo gastroesofágico, de lo cual son síntomas
comunes la “acidez estomacal” y la indigestión
ácida. Aproximadamente entre el 10% y el 15%
de los pacientes que presentan síntomas esporádicos,
incluso benignos, de acidez desarrollan una afección
conocida como esófago de Barrett, que consiste
en un cambio premaligno en la mucosa o capa que cubre
el esófago en su interior y que es una causa
de cáncer de esófago. Por otro lado, este
reflujo gastroesofágico puede ponerse en contacto
con las vías respiratorias (bronquios) produciendo
crisis de Asma o broncoespasmos.
Las
enfermedades de la Vesícula Biliar: estas ocurren con mayor frecuencia con la obesidad,
debido en parte a sus reiterados esfuerzos por adelgazar
(dietas), las cuales producen un cambio en el metabolismo,
predisponiendo a estos pacientes a formar cálculos
(piedras) vesiculares. Cuando se forman estos cálculos
en la vesícula biliar, pueden causar fuertes
dolores abdominales, infección e ictericia, los
cuales conllevan a la necesidad de la extirpación
de vesícula biliar.
El Cáncer: con la obesidad puede incrementarse en un 50% más,
las posibilidades de padecer ciertos tipos de cáncer.
En las mujeres, cáncer de mama, útero,
endometrio y ovarios. En los hombres, se incrementa
la posibilidad de cáncer de colon y próstata.
Infertilidad
Síndrome de Ovarios Poliquísticos y
trastornos del ciclo menstrual: las
mujeres que padecen obesidad mórbida a menudo
experimentan trastornos de su ciclo menstrual, incluso
la interrupción del mismo, flujo menstrual
anormal y mayor dolor.
Dermatosis
Estrías: la higiene de la piel puede constituir un serio problema
en las personas obesas, dado que es muy frecuente
la fricción o roce de la piel, pudiendo causar
pequeñas escoriaciones o lesiones, que traen
como consecuencia infecciones micóticas (hongos)
o bacterianas.Por otro lado se puede producir oscurecimiento
y engrosamiento de la piel en el cuello, sitios de
fricciòn y pliegues (Acantosis Nigricans),
asì como la apariciòn de verrugas y
cuernos cutaneos.
Inflamación de las piernas y úlceras
en la piel: la inflamación
de las piernas es común entre los obesos y
sus causas pueden ser la disminución del retorno
venoso o formación de los coágulos sanguíneos
en las venas de las piernas. De no recibir tratamiento,
se puede presentar ulceraciones en las piernas sumamente
difíciles de sanar.
Incontinencia urinaria
de esfuerzo: un abdomen grande y pesado,
sumado a la relajación de los músculos
pélvicos, especialmente asociados con los efectos
del parto, pueden causar el debilitamiento del esfínter
o válvula de la vejiga, lo cual puede producir
el goteo de orina al toser, estornudar o reírse.
Embolia pulmonar: los émbolos pulmonares no son más que
coágulos dentro de la circulación venosa
de los pulmones. La mayoría de estos coágulos
se forman en las extremidades inferiores, por una
condición conocida como Trombosis Venosa Profunda
(TVP). Dado que las personas con sobrepeso son más
susceptibles a problemas circulatorios, sus posibilidades
de experimentar embolias pulmonares son mayores.
Otras
consecuencias no menos importantes son las
psicológicas, sociales y económicas (dificultades para el trabajo por sus limitaciones,
invalidez, discriminación en el trabajo, aviones,
teatros, etc.). Estos paciente, frecuentemente tienen
una auto-imagen negativa, con tendencia a la depresión,
aislamiento social, problemas sexuales, divorcios y pudieran llegar
hasta el suicidio. Todo lo anteriormente descrito
hace que el individuo posea una calidad de vida deficiente
y tenga un riesgo elevado de sufrir complicaciones
severas, que comprometen su expectativa de vida.
Por otra parte, estas personas con graves condiciones
de sobrepeso, enfrentan constantes choques emocionales,
fracasos repetidos en las dietas que emprenden, desesperación
de familiares y amigos, sonrisas burlonas y comentarios
de extraños.
Alternativas de tratamiento médico para la
Obesidad Mórbida
La mayor parte de los programas de reducción
de peso por medios no quirúrgicos, se basa
en alguna combinación de dieta, modificaciones
del comportamiento y ejercicios regulares. Se calcula
que menos del 5% de las personas obesas que participan
en un programa de reducción peso, por medios
no quirúrgicos, pierden una cantidad de peso
significativa y mantienen esa perdida durante un periodo
de 5 años. Según los Institutos Nacionales
de Salud de varios países, más del 90%
del total de personas que participan en estos programas
recuperan su peso anterior, en el curso de un año.
A los pacientes con obesidad mórbida se les
dificulta aun más mantener el peso perdido,
porque estos malos resultados con dietas, producen
desaliento y pérdida de la autoestima del paciente,
pues consiguen mínimas pérdidas de peso
y luego, un efecto de rebote que les hace ganar todo
el peso perdido.
Es
lo que se conoce como el efecto "yo-yo" y se caracteriza porque se experimentan, tal vez buenas
pérdidas de peso y una vez conseguida esta
perdida, con un gran y largo esfuerzo de meses, se
comienza a recuperar el peso en un tiempo mínimo.
No se consigue un efecto sostenido a largo plazo,
sino fluctuaciones de peso que al final, por no ser
efectivas producen una pérdida de la autoestima,
depresión y una gran ansiedad.
El hecho es que la obesidad mórbida sigue siendo
una enfermedad crónica compleja y multifactorial.
La cirugía para la reducción de peso,
comparada con otros tratamientos médicos, ha
brindado el periodo más prolongado de reducción
de peso en forma sostenida, en pacientes para quienes
han fracasado todas las terapias.
Para muchos pacientes,
el riesgo de muerte por no operarse, es mayor que
los riesgos de las posibles, complicaciones que pudieran
ocurrir posterior a estos procedimientos bariátricos. Es importante resaltar, que con el avance en las técnicas
de engrapado y cirugía laparoscopica, se han
reducido las complicaciones post-quirúrgicas,
en forma muy significativa.
Un enfoque serio para un problema serio
El tratamiento quirúrgico de la obesidad es
una cirugía mayor, que no consiste en un tratamiento
cosmético. No consiste en quitar la grasa.
La cirugía bariátrica consiste en reducir
el tamaño del estómago, asociado o no,
a un procedimiento que impida la absorción
de algunos nutrientes, ya sea de forma convencional
(cirugía abierta) o por vía laparoscópica,
ampliando los beneficios de una cirugía minimamente
invasiva. Su práctica cada vez es más
frecuente para tratar la obesidad mórbida y
es resultado de tres factores:
- El
conocimiento actual de los riesgos significativos
que representa la obesidad mórbida para
la salud.
- El
grado relativamente bajo de riesgos y complicaciones
de los procedimientos, comparado con el hecho
de no realizar la cirugía.
- La
ineficiencia de los métodos no quirúrgicos
actualmente utilizados para lograr una reducción
de peso eficaz y mantenida.
La cirugía bariátrica está indicada
en pacientes entre 15 y 65 años de edad. Los
pacientes que tengan un Índice de obesidad
(IMC), superior a 40,
son candidatos a la cirugía para mejorar su
calidad de vida, evitar complicaciones y una muerte
prematura. También, está indicada la
cirugía en pacientes con un IMC entre 35 y 40,
si tiene alto riesgo o padecen una co-morbilidad o
enfermedad producto de la obesidad. El fallo repetido
con tratamientos médicos y dietas es una razón
obvia para la cirugía. Algunos candidatos a
la cirugía son tan obesos y con tan mala salud,
que tiene que ser hospitalizados y tratados antes
para mejorarles su riesgo operatorio.
La opción de la cirugía, se debe ofrecer
a los pacientes bien informados, motivados, que deseen
fervientemente un cambio en su peso, estilo de vida
y que tengan un riesgo operatorio aceptable. El paciente
debe aceptar controles y seguimiento después
de la operación, que debe ser de por vida.
En cada caso se deben sopesar los riesgos y los beneficios
de la cirugía. Ante todo, la cirugía
se debe considerar como un método destinado
a aliviar una enfermedad que debilita a quien la sufre.
¿Qué
tan eficaz es el tratamiento quirúrgico de
la obesidad?
La cantidad real de peso que pierde un paciente después
del procedimiento, depende de varios factores entre
los cuales se encuentran:
- La
edad del paciente.
- Su peso antes de la cirugía.
- La condición general de salud del paciente.
- El procedimiento quirúrgico.
- La
capacidad del paciente para hacer ejercicio.
- Su compromiso de seguir y mantener las indicaciones
sobre la dieta y otros cuidados de seguimiento.
- La motivación del paciente y la cooperación
de su familia, sus amigos y relacionados.
En general, se define como éxito en una cirugía
bariátrica, como el control o curación
de las co-morbilidades, el lograr una perdida del exceso
de peso, de por lo menos un 50% o más y mantener
este nivel por lo menos cinco años. La operación
ideal es aquella, la cual la que pérdida del
exceso de peso sea superior al 50%, se mantenga más
de 5 años, que se beneficien al menos el 75%
de los pacientes intervenidos, que permita una buena
calidad de vida y de alimentación, que no tenga
complicaciones a largo plazo, y que tenga un bajo riesgo
de mortalidad (< 1%) y complicaciones (<10%).
Los datos clínicos varían según
cada uno de los diferentes procedimientos mencionados.
Los resultados también pueden cambiar según
cada cirujano.
Estudios clínicos revelan que, en el post-operatorio,
la mayoría de los pacientes pierden peso rápidamente
y continúan haciéndolo hasta entre 18
y 24 meses después del procedimiento. En los
seis primeros meses, los pacientes pueden perder entre
30% y 50% de su sobre peso, e incluso 70% a 80% del
exceso de peso a los 12 meses después de la cirugía.
Los pacientes con IMC iniciales más bajos, pueden
perder un porcentaje de peso mayor de su sobrepeso y
probablemente se aproxime más a su peso corporal
ideal. Los pacientes con Diabetes tipo II, tienden a
mostrar una menor reducción global de sobre peso,
que los pacientes que no padecen esta enfermedad. Se
ha encontrado que la cirugía, es eficaz en el
mejoramiento
y control de muchas enfermedades o condiciones de salud
relacionadas con la obesidad.
Un estudio realizado en 500 pacientes mostró
que, el 96% de ciertas enfermedades asociadas que se
estudiaron (dolor de espalda, apnea del sueño,
hipertensión arterial, diabetes y depresión),
se mejoraron o se curaron. Por ejemplo, muchos pacientes
con diabetes tipo II, aunque mostraron una menor reducción
global de sobrepeso, resolvieron de modo excelente su
condición diabética, al punto que su necesidad
de continuar con el medicamento, fue muy leve o ninguna. |